Alimentando la Piel con D-Leite

Alimentando la Piel con D-Leite

Cuando un bebé nace se recomienda recostarlo sobre el pecho y el abdomen de su madre, tras el parto, en el nuevo contacto con el mundo, el ser humano necesita de la piel de otro ser humano.
Así el tacto es el primer sentido que comunica, el más primitivo y el más elemental. El olor de la madre produce al bebé una sensación de bienestar y placer que lo hace sentir calmado y seguro.

Aunque la yema de los dedos acumula la mayor cantidad de terminaciones nerviosas para interactuar con el entorno, los labios y la piel también procesan toda esa información táctil que le sirve al cerebro para interactuar con el entorno y aprenderlo.

Es cuando el bebé es amamantado cuando se produce una unión invisible entre madre e hijo. La maternidad supone para ambos un acto íntimo donde se relacionan y el bebé recibe las mejores caricias y la seguridad que después le hará crecer sano y feliz.

La fibra de leche es un material, además de ecológico suave e hipoalergénico, que arropa al bebé en esos momentos de placer compartidos con su madre, pero también lo acompaña durante el sueño, su suavidad y el olor que recuerda a la lactancia materna, le produce una sensación de seguridad y tranquilidad.

Es por esto que pensando en esos momentos de felicidad y calma en los bebés sobre todo para los prematuros que se ven privados del olor y contacto de su madre pensamos que esta manta D-leite podía contener todos esos momentos de tacto compartido y aportar un bienestar al recién nacido que perdurará en su memoria neurológica a lo largo de toda su vida.

Esta manta se ha hecho con la misma delicadeza, con cariño, en nuestros telares y pensando en un producto saludable que aporte bienestar a los bebés y sea suave con su piel y la de su madre. Cuidarles es nuestra mayor Felicidad.

 

El D-leite de las cosas pequeñas que se disfrutan piel con piel.
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